De "Dios en la Naturaleza"


por Camille Flammarion

¡ Oh, misterioso Desconocido! – exclamé – . ¡ Ser grande! ¡Ser inmenso! ¿Qué somos nosotros? ¡ Supremo autor de la armonía! ¿Quién eres Tú, si tu obra es tan grande? ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Atomos, nada! ¡ Cuán pequeños somos! ¡Cuán pequeños somos! Sigue leyendo

Para corregirse de un defecto o vicio


Dios mío, vos me habéis dado la inteligencia necesaria para distinguir el bien del mal; así pues, desde el momento en que reconozco que una cosa es mala, soy culpable porque no me esfuerzo en rechazarla. Sigue leyendo

Para solicitar un deseo


Dios todopoderoso que veis mis miserias, dignaos escuchar favorablemente los votos que os dirijo en este momento. Si mi súplica no es considerada, perdonádmela; si es útil y justa a vuestros ojos, que los buenos espíritus que ejecutan vuestra voluntad vengan en mi ayuda para su cumplimiento. Sigue leyendo

Para las almas que sufren y piden oraciones


Dios clemente y misericordioso, haced que vuestra bondad se extienda sobre todos los espíritus que deseen nuestras oraciones y particularmente sobre el alma de … . Sigue leyendo

A los Ángeles Guardianes y Espíritus Protectores II


Dios mío, permitid a los buenos espíritus que me rodean que vengan en mi auxilio cuando padezca o está en peligro, que me inspiren fe, esperanza y caridad; que sean para mí un apoyo, una esperanza y una prueba de vuestra misericordia, haced, en fin, que encuentre a su lado la fuerza que me falta para resistir a las sugestiones del mal, la fe que salva y el amor que consuela. Sigue leyendo

A los Ángeles Guardianes y Espíritus Protectores


A los espíritus de luz

Espíritus prudentes y benévolos, mensajeros de Dios, cuya misión es la de asistir a los hombres y conducirlos por el buen camino, sostenedme en las pruebas de esta vida, dadme fuerzas para sufrirlas sin murmurar, desviar de mí los malos pensamientos y hacer que no de acceso a ninguno de los malos espíritus que intentan inducirme al mal. Iluminad mi conciencia para que pueda ver mis defectos, separad de mis ojos el velo del orgullo que podría impedirme verlos y confesármelos a mí mismo. Sigue leyendo