Ofrenda en la Mar a Yemayá


Ofrenda en la Mar a Yemayá

Los Marineros la llaman la Mar, y yo no voy a llevarles la contraria. Hoy hemos ido a una playa del Mediterráneo ha hacerle una ofrenda a Yemayá, Madre de los peces y Madre del Mundo. Esta ofrenda que todo el mundo puede hacer y recomiendo que la haga todo el mundo, está compuesta por una botella de sidra, un bote de melaza, y 7 tipos de fruta, con siete frutas. En el bote de melaza hemos puesto el nombre de las personas a las que queremos, escrito a lápiz en papel de estraza. Y por supuesto, siete velas y siete flores. Sigue leyendo

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Amores reñidos


La felicidad completa es amar y ser amado

Hace un par de días dos ahijados míos se han separado. Los miré con caracol, a ella Ochún le daba suerte perfecta, y a él se la daba Changó. No voy a entrar en lo que decían las letras, ella venía en Oché-Unle, el venía en Ofún-Iroso. Sigue leyendo

Maferefún Yemayá, Maferefún Ochún


Maferefun Yemayá, Maferefún Ohún

Ayer dia 7 de Septiembre fue el dia de Yemayá, madre del mundo, y hoy el día de Ochún, mi mamá. No es casualidad que ambos dias estén tan cerca el uno del otro, pues ambas son hermanas y ambas configuran espiritualmente los rasgos fundamentales del ser femenino. Sigue leyendo

El amarre


El amarre y el endulzamiento

La santería en occidente, desgraciadamente es famosa por un tipo de obra conocida como amarre. Me veo en la obligación moral de explicar que implica hacer este tipo de obras y distinguirla de otro tipo de obras que tienen una finalidad bien distinta. Sigue leyendo

Cuando la vida aprieta…


El mito de Sísifo

Muchos son los osogbos y los Irés. Tendemos a pensar que la buena suerte es deseable siempre, pero no es cierto. La buena suerte es fugaz y caprichosa y raras veces nos aporta conocimiento o verdad. No es así, con los osogbos, o “malas suertes”. Cuando en un caracol sale en osogbo, puede ser una buena noticia, porque el osogbo es más duradero y si conseguimos limpiarlo estamos sembrando felicidad futura, mucho más duradera que si el caracol nos viene en Iré. Sigue leyendo